Queremos compartir una reflexión que encontramos en El Confidencial, en un artículo de José María Olmos, publicado el 29 de Abril. Aquí el artículo completo:

https://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2019-04-29/elecciones-generales-sondeos-psoe-efecto-vox-tezanos_1970666/

En el artículo, el autor menciona el buen tino con el que el CIS y otras entidades dedicadas a los sociobarómetros y sondeos electorales pronosticaron los resultados de las elecciones celebradas en el día de ayer. Defiende la labor de estas metroscópicas con datos y apoya con buen criterio los propios sondeos que su periódico digital ha realizado durante la campaña. También rompe una lanza a favor de Tezanos, figura controvertida durante toda la campaña electoral y al que se ha atacado muchas veces injustamente.

Sin embargo, aquí queremos hacer una crítica constructiva a ese relato, basándonos en nuestra propia percepción, lo que sabemos que ocurre en las cocinas de las grandes empresas y comparándolo con nuestro propio método de trabajo. Valga decir que, como miembros de este mundillo, sabemos que es una labor complicada, que se aborda con pocos medios, influenciados muchas veces por el cliente y por nuestra propia realidad. Y que suele estar mal pagado, con plazos de entrega de locura. Somos comprensivos con ellos y les mandamos un afectuoso saludo. PERO creemos que han existido varios defectos de forma, defectos humanos y de metodología que han afectado a la hora de hacer los pronósticos. También creemos que los estudios de intención de voto electoral se realizan en muchas ocasiones sin el rigor debido (incluso por las empresas grandes) y eso termina afectando a la credibilidad del sector.

Vamos a analizar varios «vicios» y defectos que hemos observado sobre los sondeos realizados en la pasada campaña electoral, muchos de ellos cometidos por los propios partidos y los medios de comunicación que los publicitan:

  • Síndrome de la «Profecía Autocumplida«, o los resultados de las encuestas, como forma de hacer política. En esta sociedad gramsciniana, donde todo es política y todo se utiliza con fines electorales, las encuestas y sondeos electorales no son una excepción. Se manipulan los resultados y se maquillan para mostrar buenos resultados para el partido cliente y obviamente malos para el partido rival, bajo el principio de que se ha de desmoralizar al votante del opositor y mostrarle que su lucha es inútil. De ahí que los diferentes medios de comunicación muestren sondeos con resultados dispares y apuren las horquillas para satisfacer sus agendas editoriales y más adelante den bombo y platillo a los resultados según sus intereses.
  • Síndrome de «Con la campaña, nos ganamos a los indecisos«. O no. O los indecisos toman la decisión dentro de la cabina. O te mienten diciendo que son indecisos cuando en realidad no votan ni votarán nunca. O con la campaña has conseguido que el indeciso que pensaba votarte se quede en casa. Han existido errores de bulto en las campañas y su influencia se ha notado en el PP y en Podemos. Pero también en el PSOE, que podría haber obtenido un resultado mejor. Las predicciones basadas en sondeos electorales magnifican la capacidad de influencia de las campañas o desestiman resultados obtenidos por campañas de marketing poco convencionales.
  • Síndrome de «El voto oculto… de VOX». Es decir, se ha sobreestimado el voto a VOX, a la derecha sin complejos, a la que no tiene miedo de decir lo que vota… y se le han adjudicado en los sondeos hasta ¡20 escaños! más de los que han obtenido finalmente pensando que los votantes de VOX son como los del PP de Mariano Rajoy en 2012. No es una equivocación valadí, estamos hablando de 400.000 votos arriba o abajo. Pero viene también relacionado con el hecho de que se ha querido magnificar por parte de PSOE, BILDU y ERC la influencia de VOX para movilizar a votantes de izquierda y nacionalistas (ver punto «Profecía Autocumplida»), que con estimaciones residuales o realistas de voto a la formación verde se hubieran quedado posiblemente en casa. Se produjeron a tal fin noticias de «llenos» en mítines de VOX en días previos a la cita electoral que, asustando a sus votantes, beneficiaron tanto al partido de derecha como a los nacionalistas.
  • Síndrome de «Qué vamos a hacer con el Big Data», o cómo no saber interpretar correctamente la información que el Big Data nos da y que, en ocasiones entra en conflicto con lo que nos están diciendo las encuestas. Se nota que los partidos del Centro y Derecha no han prestado toda la atención debida a los resultados que el Big Data les estaba dando y han reaccionado luchando entre ellos. Sin embargo, el PSOE ha sobre estimado los resultados que el Big Data les estaba ofreciendo y no han tenido en cuenta que eso les estaba radicalizando en ciertos aspectos de su mensaje y les estaba alejando del voto de la izquierda moderada y del centro político. Que, como todo el mundo sabe, es lo que hace que ganes las elecciones (o no….)
  • Síndrome de «Siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina…» o de pasarnos con las estimaciones en la intención de voto de los indecisos. Las empresas de demoscopia suelen hacer (y es una crítica extensible a todas) malabares con las intenciones de voto de los indecisos. Y hemos de darles la importancia que tienen, dejarnos de proyectar nuestro sesgo y trabajar con otras herramientas (que las hay) para intentar resolver el enigma.
  • Síndrome de las Medias de Medias: «Si con una metroscópica no aciertas, coge muchas y haz una media». O una horquilla con los resultados de todas. Si la horquilla es lo suficientemente amplia, tendrás la suerte de que acertarás si o si. Pero con las horquillas te salen 400 diputados sumando sólo las estimaciones favorables. Por lo que no te pillas los dedos pero te pillas los piés. O mal de muchos, consuelo de tontos.
  • Síndrome de «Qué van a votar en Navalmoral de Abajo«: Bajo nivel de acierto en áreas de poca densidad demográfica, periféricas y con los partidos pequeños. Se debe en ocasiones a la metodología empleada, a la falta de medios, a la escasa representatividad aparente, a que en los pueblos «todo el pescado está vendido» aparentemente, a que la muestra no se escala bien… Pero cuando esto es extensible a comunidades enteras, como con los partidos Navarra Suma, Compromís (en la comunidad Valenciana) o Nueva Canarias… con predicciones con las que no acertó casi nadie…. pues clama al cielo.
  • Síndrome de la «Querida Ley d’Hont: Me gustaría que… «. Con los partidos pequeños, aciertos los justos. No hablamos ya de la metida de pata con Coalición Canaria o los nacionalistas catalanes y vascos, cuya progresión azuzada por el miedo a VOX era en cierto modo predecible. Nos referimos a los partidos que finalmente se han quedado fuera y que tenían previsiones mucho más optimistas de votantes que finalmente han terminado votando …. al PSOE. PACMA es uno de los perjudicados, puesto que salían en todas las encuestas mucho más bendecidos que su resultado final. Y llevaron a cabo una campaña electoral agresiva y acorde con esas predicciones… que les ha dejado fuera del Parlamento.
  • Que todos los sondeos se hayan equivocado así con los resultados del segundo (PP) y el tercero (Ciudadanos) , es de juzgado de guardia. Y nos muestra hasta qué punto todos están equivocados, porque precisamente son los resultados de las segundas y terceras fuerzas políticas los que determinan la calidad de la encuesta. Determinar que un movimiento político o una fuerza se está convirtiendo en hegemónica es hasta cierto punto fácil y evidente cuando realizas un sondeo electoral. Sin embargo, lo que logra determinar el esfuerzo a realizar y el mensaje a comunicar es la cercanía del segundo y el tercero y la capacidad de pacto entre ambos.
  • Como remate final, un detalle para los curiosos: los sondeos a pié de urna que nunca aciertan. Mostramos aquí los resultados de el mismo periódico digital mostrados por los sondeos a pié de urna. Compárese con los resultados reales y… llore con los 10 escaños menos a Ciudadanos y con los 14 escaños de más a VOX (!¡). No acertaron ni con el PP. Muestran una línea continuísta con los sondeos anteriores y nos muestran que el arte de la encuesta electoral es difícil y no exento de riesgos.

Bueno, como decía una antigua profesora mía, que curiosamente ahora trabaja con una de las empresas cuyos sociobarómetros se han publicado en este periódico, las cifras «se torturan hasta que confiesan». Quizás debemos dejar de torturarlas y utilizar los sondeos electorales como lo que son en realidad: una fotografía con fecha de caducidad de una tendencia que nos ha de poner en aviso de lo que está por venir.