¿Cómo hacen los establecimientos comerciales para incrementar las ventas?

Compartimos aquí un artículo interesante sobre algunas de las técnicas de marketing que utilizan los establecimientos comerciales para incrementar las ventas, para vender aquellos productos que más les interesan y potenciar las ventas de otros que sirven de gancho para sus clientes. Son técnicas ya conocidas, pero no por ello “viejas”, que se suman a la ya conocida utilización de las gamas de colores, la música ambiental graduable según tráfico, la distribución de pasillos, la colocación de los productos a la altura de los ojos (o no), las  indicaciones “interesadas” del personal de atención al cliente, los stands colocados en sitios estratégicos, la colocación de los productos de “compra de oportunidad” junto a las zonas de espera, etc, etc….

El artículo entero lo pueden encontrar aquí: https://psicologiapractica.es/neuromarketing-supermercado/

Destacamos los siguientes:

El olor de los productos recién hechos

Ya es un clásico acceder al supermercado y pasear por algunos pasillos con olores realmente agradables: pan recién hecho, bollería, etc. Mercadona lo hizo, sabía que sus clientes echaban en falta pan recién hecho y desde hace años tiene su propia sección de panadería y bollería que elabora productos recién hechos.
Otra de las típicas secciones con olores característicos es la sección de perfumería, aunque esta última no siempre desprende unos olores demasiado agradables debido a la unión de las diferentes fragancias.

Los productos básicos, mejor al final

¿Te has percatado de que hay ciertos productos que cuesta encontrar? Lejía, aceite, detergente, etc. forman parte de esa gama de productos que consideramos básicos y muchas veces ocupan pasillos inhóspitos con poca actividad. Son productos que los clientes van a comprar si o sí, por lo que no merece la pena que ocupen una primera línea de promoción.

El truco de los precios no redondos

Sin duda esta es la estrategia más utilizada por los comerciantes. Colocar un artículo con un precio relativamente menor para que parezca más barato. El cerebro evalúa el precio basándose en el número sin fraccionar, además debemos añadir que la complejidad de cálculo en la suma de los productos sin redondear provoca un mayor consumo.

Productos de recompensa

Otra de las curiosidades que plantean los supermercados es la existencia de los productos de recompensa en la zona de las cajas. Chicles, caramelos, golosinas, etc. son artículos de consumo rápido y recompensa para después de proceso de compra. Además, son artículos muy apetecibles para los más pequeños, que sin duda detestan la espera de las colas más que ninguno y prueban a convencer a sus progenitores para la adquisición de alguno de estos productos. Todo cuenta.

 

En nuestra experiencia profesional, además de tener en cuenta todo esto, utilizamos algunas herramientas más para elaborar los “recorridos” del cliente. (¿Han oido hablar de las “visitas guiadas”, de las “compras participativas” y de los procesos de “toma de decisión”…?) . Y, como profesionales que somos, se estiman los resultados, se contabilizan las estrategias, para comparar e incrementar las ventas.

Curiosidad: Todo esto se explota en el video juego SupermarketMania, instructivo y divertido, sobre los supermercados.